Retos en la Industria de Alimentos frente al COVID-19. Parte 2.

Hoy estaba leyendo  un artículo de Food Safety Tech,  una entrevista a Ángela Fernández, vicepresidenta de participación comunitaria en GS1 US y miembro de la junta asesora editorial de FST, hablando acerca de cómo las empresas pueden mejorar las relaciones con los socios comerciales frente a COVID-19. Pueden leer el artículo completo en el link. Yo solo menciono algunas cosas que me llaman la atención y que podrían aplicarse a nuestro país, para completar un poco los retos de los que hablaba la semana pasada.

En el caso de República Dominicana, pensamos que la industria de alimentos no se ha visto afectada por el COVID-19, esta es la percepción porque desde que empezó la crisis hemos estado visitando los supermercados y siempre se encuentran abarrotados y en muchas ocasiones los estantes están vacíos.

La realidad sin embargo es otra. El sector de alimentos se ha visto seriamente afectado porque una buena parte de la producción va destinada a los hoteles, restaurantes y escuelas, que desde hace tres meses se encuentran prácticamente cerradas.

La Sra. Fernández menciona: “La industria alimentaria se está adaptando de formas completamente nuevas como resultado de la pandemia de coronavirus. Los minoristas están luchando para mantener ciertos artículos en los estantes de las tiendas y los fabricantes están ajustando sus estrategias de producción basadas en necesidades realistas y siempre cambiantes”  La realidad es que los productos y formatos que se venden en restaurantes y hoteles no son los mismos que los de las ventas minoristas, y esto afecta el mercado, por eso la industria ha tenido que comenzar a hacer ajustes. No es tan sencillo cambiar la forma en la que producimos de una forma abrupta.

La Sra. Fernández agrega: “Nuestra cadena de suministro de alimentos está experimentando una demanda abrumadora”.  y ellos indican que están trabajando con la industria para hacer que la cadena de suministro sea más eficiente a corto plazo y que sea más resistente a largo plazo. Agrega:  “Los consumidores están frustrados por los estantes vacíos y la demanda creada por la pandemia está cambiando el movimiento de los productos”. 

La realidad es que si los productores de alimentos no reaccionan rápidamente a esta nueva realidad, el impacto va a ser mucho mayor. “Los proveedores de servicios de alimentos que no han prestado servicios al canal minorista anteriormente ahora buscan establecer nuevas relaciones con los minoristas y proteger sus negocios a prueba de recesión”

Otro asunto que me llamó la atención con relación a su intervención fue lo siguiente: “la variación y personalización de los productos alimenticios está disminuyendo”.   En su opinión  los proveedores están volviendo a la producción de sus líneas de productos principales, es decir se están enfocando más en mantener  llenos los estantes de las tiendas. Ella indica: “la reducción de artículos personalizados y especiales”

Otro que quiero destacar es que los minoristas y supermercados han comenzado a dar prioridad a los servicios de compras electrónicas y entrega a domicilio, a fin de reducir el flujo y la acumulación de personas y poder cumplir con las recomendaciones de distanciamiento social. En el caso de nuestro país, el desafío está relacionado al cumplimiento de buenas prácticas en los canales de distribución, y me refiero a: productos libres de plagas, mantenimiento de la cadena de frío o de calor. Aunque hace tiempo que vienen proliferando los servicios de “delivery”, en mi opinión aún debemos hacer muchos ajustes relacionados a, cómo se hacen estas entregas para asegurar que sean seguras e inocuas.

Un problema que ella plantea está relacionado con la mayor visibilidad y mejora de la calidad de los datos. Algo que de este lado del mundo no hemos pensado. Cuando vamos al super tenemos la posibilidad de ver el producto, su contenido, etiquetas nutricionales, los que nos preocupamos por esos temas. Sin embargo al hacer compras electrónicas, esa información no está disponible. La crisis generada y las prisas por adaptar el servicio, no ha permitido que pensemos en esos detalles. Si vamos a continuar queriendo ofrecer productos en mercado electrónico debemos comenzar a pensar cómo mejorar la información que ofrecemos al consumidor.

Creo sinceramente que tenemos muchos retos por delante los cuales debemos enfrentar.